El psicoanálisis nos advierte que no podemos borrar las marcas de la historia colectiva, y así entonces traemos de vuelta este potentetexto Elogio de la pandemia de José León Slimobich que se escribió desde las entrañas de la pandemia, apenas tan reciente.
Este texto, escrito en los primeros tiempos de confinamiento, vuelve sobre la experiencia de una humanidad encerrada, la muerte sin ritual, la ausencia de los otros y la persistencia del contagio como una forma de huella.
Lejos de la imagen grandiosa del apocalipsis, la pandemia mostró una muerte silenciosa y cotidiana, atravesada por la soledad y por la imposibilidad de despedir a quienes morían. ¿Qué queda de aquella experiencia cuando la vida parece haber recuperado su normalidad? ¿Qué sucede con aquello que no pudo ser velado, dicho o elaborado colectivamente?
Recuperamos hoy este texto para volver a pensar,
…Así que finalmente no era el apocalipsis retratado en las pinturas holandesas ni en el alma de los que temen a Dios. Era una muerte escasa y anciana, encerrada humanidad en las paredes de la ciudad ausente de toda naturaleza. No se muere así no más, sin gloria alguna, sin un velorio, alguien que en presencia dice algo que suene a vivo del que ha muerto. Sobre las tumbas recientes no florecerá la vida, sino la permanencia del contagio, la peste que sigue …
desde el psicoanálisis, las marcas de una experiencia que sigue formando parte de nuestro presente. Una invitación a leer aquello que la pandemia dejó escrito en nuestra memoria colectiva.
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